Givenchy.



Con el pañuelo cubriéndole la cabeza y las manos en los bolsillos, caminaba Juliette aquella mañana de Marzo junto a su padre que, como premio por aquel improvisado trabajo de intérprete, en su tiempo libre había decidido enseñar a la pequeña los lugares más emblemáticos de la ciudad. El destino elegido para aquel día eran los jardines de les Tuileries, donde hasta 1802 había estado emplazado el palacio de Les Tuileries. 
Las Tejerías.. el cerebro de Juliette tradujo casi inconscientemente el nombre de aquel lugar, fruto de los años pasados en  el colegio de monjas francesas, donde un lapsus linguae a la lengua madre provocaba una riña de la profesora que en ese momento estuviese impartiendo la clase. Sus sospechas se confirmaron cuando al pasar escuchó la explicación de uno de los guías a los turistas que, como ellos, visitaban aquel día los jardines: "Su denominación tiene origen en las fabricas de tejas que fueron derruidas para la construcción del palacio, que posteriormente sería morada de reyes como Luis XVI o el emperador Napoleón".
Caminó por aquellos pasillos franqueados de árboles y flores, casi pudiendo ver a Josefina y María Antonieta disfrutando de largos paseos matutinos en compañía de otras damas de sus cortes. Tomó el bajo de su falda, como si su faldita de tablillas se hubiese convertido en uno de aquellos maravillosos vestidos de época, con miriñaques y enaguas bajo ellos, y adoptó una posición erguida, señorial; reproduciendo los gestos de la marquesa. A la llamada de su padre, al quedarse rezagada, volvió a convertirse en niña y dejando caer su falda a su estado original, corrió hacia él, sonriente, sin aliento, feliz; agradeciendo por primera vez estudiar en aquel colegio de severas monjas francesas.
El outfit de hoy, un vestido con ese indeterminable je ne sais quoi. No sé si es la forma, su estampado que parece hipnotizarte; la armonía creada por la mezcla de tonos morados y amarillos, sobre el sobrio negro, que parece crear otras tonalidades al reflejar la luz del sol. El dibujo, muy similar a la utilizada en la colección de Givenchy en la temporada otoño-invierno del año 2011-2012. 
La combinación con color, pero sin quitarle un ápice de protagonismo al vestido: un bolsito morado de fiesta y las sandalias de raso verde de Zara (adquisición de última hora en las rebajas de Enero de este año). Como complemento, unos pendientes barrocos en dorado y un anillo de piedra lilácea.
El maquillaje, sencillo: labios en tono frambuesa y sombra en tono marrón, enmarcados los ojos con un eye liner negro. 











Vestido/ Dress: Mercadillo
Sandalias/Sandals: Zara (A/W 2014)
Bolso/Bag: local store
Pendientes/ Earrings: local store 




3 comentarios:

  1. yo pondria los zapatos del mismo color que el bolso, pero veo que la nueva tendencia es mezclar colores como rosa y naranja, verde y rosa etc. el conjunto es bonito pero para mi es un poco arriesgado

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  2. Enhorabuena por tu merecido premio y tu outfit me gusta por la combinación riesgo en los colores. Un besote guapa.

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    1. Gracias, Fita :) a mi también me resultaba arriesgado, pero no se, nada mas ver el vestido me vinieron estos accesorios a la cabeza. Aunque el estampado da mucho juego y ya he probado otras combinaciones. Un beso!

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